Leer, comprender
y aprender, una relación triangular.
Si cogemos un
cuento y empezamos a leerlo iremos construyendo una interpretación que nos
ayudará a comprender lo que tenemos ante nuestros ojos. Comprender conlleva por
tanto el aprender algo. Comparto opinión con la autora, cuando desciframos un
conjunto de “párrafos”, y le damos sentido, estamos comprendiendo, entendemos
algo. Por ejemplo, si leo una receta de
cocina y me pongo a prepararla, lo primero que tengo que descifrar es el
lenguaje, para llevar a cabo los pasos tengo que comprender que me pide, cuando
tenga lista la receta, habré aprendido a preparar un rico pastel.
Para la autora comprender
e interpretar depende de varios factores: el conocimiento previo con el que se
aborda la lectura; los objetivos que la presiden; y la motivación que se siente
hacia esa lectura.
Como docentes
debemos saber cuál es el conocimiento previo que tiene nuestros alumnos, que
esquemas presentan. Si queremos fomentar en ellos la lectura, debemos saber sus
intereses y motivaciones, así las frases no serán sólo palabras y cobrarán un
significado. El texto adquirirá un sentido para ellos. Estos conocimientos
previos es una mezcla de ingredientes: valores, conceptos, ideas, etc.
Otro factor
importante es el objetivo que se propone lograr el lector con la lectura. Nuestros
estudiantes deben leer con distintos fines, y aquello que leen les debe ser útil.
Cuando
comprendemos lo que leemos, ampliamos nuestros conocimientos.
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