miércoles, 19 de noviembre de 2014



Leer, comprender y aprender, una relación triangular.

Si cogemos un cuento y empezamos a leerlo iremos construyendo una interpretación que nos ayudará a comprender lo que tenemos ante nuestros ojos. Comprender conlleva por tanto el aprender algo. Comparto opinión con la autora, cuando desciframos un conjunto de “párrafos”, y le damos sentido, estamos comprendiendo, entendemos algo.  Por ejemplo, si leo una receta de cocina y me pongo a prepararla, lo primero que tengo que descifrar es el lenguaje, para llevar a cabo los pasos tengo que comprender que me pide, cuando tenga lista la receta, habré aprendido a preparar un rico pastel.

Para la autora comprender e interpretar depende de varios factores: el conocimiento previo con el que se aborda la lectura; los objetivos que la presiden; y la motivación que se siente hacia esa lectura.

Como docentes debemos saber cuál es el conocimiento previo que tiene nuestros alumnos, que esquemas presentan. Si queremos fomentar en ellos la lectura, debemos saber sus intereses y motivaciones, así las frases no serán sólo palabras y cobrarán un significado. El texto adquirirá un sentido para ellos. Estos conocimientos previos es una mezcla de ingredientes: valores, conceptos, ideas, etc.

Otro factor importante es el objetivo que se propone lograr el lector con la lectura. Nuestros estudiantes deben leer con distintos fines, y aquello que leen les debe ser útil.

Cuando comprendemos lo que leemos, ampliamos nuestros conocimientos.

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